En muchas zonas de Marruecos, entre ellas en la zona del Rif, el telar sigue siendo parte del día a día.
Muchas de estas piezas nacen en cooperativas de mujeres, donde el oficio se mantiene y a la vez se transforma. Detrás de cada tejido hay una forma de sostenerse, de trabajar y de generar autonomía.
Hay una base tradicional, pero también aprendizaje y adaptación. El proceso sigue siendo artesanal, lo que hace que cada pieza sea única.
Algunos de estos textiles puedes encontrarlos en Matea Camp.
0 comentarios